En la villa de Frigiliana, en diez y nueve días del mes
de octubre de mil setecientos y quince años,
ante su majestad dicho señor gobernador parecieron los
dichos Juan Hariza, Miguel de Jaimes,
apreciadores nombrados por las partes interesadas
para los bienes raíces, muebles y
semovientes de este inventario, de los cuales su majestad,
por ante mí el presente escribano, les recibió
juramento a Dios y una cruz en forma de derecho,
y los susodichos lo hicieron y prometieron
de decir verdad, y siéndoles preguntado si
han apreciado dichos bienes, dijeron que los han
tanteado, reconocido, visto y apreciado
en la forma y manera siguiente:
Dos sillas de anea y un banquillo de pino
en cuatro reales lo aprecian.
Una sartén en ocho reales.
Una espetera y una paletilla en tres reales.
Unas trébedes de hierro en tres reales.
Un almirez con su mano en veinte y cinco reales.
Una tabla de llevar pan en tres reales.
Una arca de pino en quince reales.
Un colchón, dos sábanas y dos
almohadas poblados de lana lo
aprecian todo en ochenta y ocho reales.
Un paño de cama y una delantera de
bayeta en diez y seis reales.
Una almilla vieja de raso la
aprecian en doce reales.
Una casaca vieja de tafetán de
mujer sin broches en doce reales.
Una saya de lamparilla en cincuenta
y cinco reales lo aprecian.
Una cama de madera vieja y
quebrada la aprecian en seis reales.
Estos bienes hasta aquí son los que están
en poder Francisco de Acosta por haberlos
llevado su mujer en dote.
Unas jitanillas de oro en ocho reales de a ocho.
Diez arrobas de higos al precio corriente de cinco reales.
Las quince arrobas de maíz tardío y las
quince arrobas de temprano, a dos reales cada arroba.
Un puerco pequeño lo aprecian en
quince reales.
Cuatro sábanas de tiradizo en sesenta reales.
Unas enaguas de sempiterna demediadas
en treinta reales.
Una almilla de tafetán de color
de flor de Romero en veinte reales.
Seis reses vacunas las aprecian en
novecientos reales.
Ciento y veinte arrobas de paja las
aprecian a real cada arrobas.
Un jumento con su aparejo lo
aprecian en ciento y sesenta reales.
Tres retablos en seis reales.
Un manto de escota lo aprecian
en quince reales.
Una saya de lamparilla demediada en
treinta y dos reales.
Seis vigas nuevas de pino en dos
reales cada una.
Dos azadones en dos ducados.
Dos colchones con sus henchimientos
viejos en cuarenta reales.
Una cama de cordeles vieja en
seis reales.
Una arca grande en veinte reales.
Dos almohadas en seis reales.
Una espetera y una paleta en cuatro reales.
Una mesa de pino en cuatro reales.
Tres sillas de aneas en cuatro reales.
Un peso pequeño de cruz en siete reales.
Un lebrillo de amasar en cuatro reales.
Un almirez con su mano en
veinte y cinco reales.
Unas trébedes en tres reales.
Una caldera de cobre pequeña
vieja en siete reales.
Otra caldera vieja de cobre en siete reales.
Una sartén grande en ocho reales.
Otra sartén pequeña en cuatro reales.
Dos candiles en cuatro reales.
Un puerco cejón en ciento y
cuarenta reales en que lo aprecian.
Diez y ocho fanegas de trigo las aprecian
a veinte y cinco reales cada fanega que
es su precio corriente.
Dos cargas de pasa de lejía en
treinta y dos reales.
Ochenta arrobas de pasa de sol en
trescientos y sesenta reales.
El cual dicho aprecio dijeron
haberlo bien y fielmente según su leal
saber y entender sin fraude ni
colusión alguna so cargo de su juramento que
hecho tienen y no firmaron por no
saber y que son de edad, el dicho Juan Hariza
de cincuenta y cinco años y el dicho Miguel
de Jaimes de cincuenta años; y lo firmó su
majestad dicho señor gobernador; de todo lo que doy fe.
Gaspar Rodríguez Andrés de Villasclaras Moncada
escribano público