Relación jurada que yo, Roque Alcalde,
vecino la villa de la Abrucena, hago de los bienes
míos propios y de los de mi difunta esposa
y de los aumentados por ambos dos:
Bienes míos
propios
Primeramente una haza en el campillo,
en pago que llaman la parada de
Argote, de una fanega de sembradura en
precio de cien reales vellón.
Un secano de dos fanegas de tierra
en Sierra Nevada en el Aceral de
Polarda en cuarenta y cuatro reales.
Un pie de olivo en el pago de Santa
Catalina en once reales.
Una hacha, veinte reales.
Una sierra grande, veinte reales.
Dos barrenas de coser rueznos, veinte y
dos reales.
Una azuela, nueve reales,
Unas trébedes, nueve reales.
Una artesa vieja, seis reales.
Una mesa mediada, siete reales.
Una arca pequeña ya vieja.
Un sillón viejo, cinco reales.
Bienes
propios de mi
esposa
Primeramente una parata en el pago de la
Losa con seis arrobas de hoja en diferentes pies
de moral en ochenta reales con real y medio
de censo a san Juan de Dios en sesenta reales.
Un secano de tres fanegas de tierra en
Sierra Nevada en paraje que llaman la
Rocilla en sesenta y seis reales.
Otro secano en dicha Sierra Nevada en
paraje que llaman el Castaño en
cuarenta y cuatro reales.
Tres arrobas de hoja en bancal de Pedro Gil,
en el pago que llaman la Paerilla, en
treinta y tres reales.
Dos pies de olivo en el pago que llaman la
parata del Almendro en ciento y veinte reales.
Una caldera grande ya usada en
ochenta reales.
Una sartén vieja, siete reales.
Otra sartén pequeñica, dos reales.
Una mesa mediada, nueve reales.
Bienes
aumentados Primeramente un bancal, en el pago que
llaman de Terrales, de diez celemines de
sembradura en trescientos
cuarenta y tres reales, y además tres reales y medio
de censo.
Una casa en el barrio de la Solana
junto a el pósito, calle el medio, que es
donde vivió, en novecientos y cincuenta reales
, y además doce reales de censo.
Otra casa en dicho barrio de la Solana
por debajo de la plaza calle el medio en
quinientos y veinte reales, y además tres reales de censo.
Un huerto y parrales en el pago que
llaman la Jairola, en cuatrocientos
cuarenta y ocho reales, y además cinco reales y medio
de censo.
Un pedazo de viña en el pago de la
oliva en doscientos y siete reales, y además
tres reales de censo.
Una burra en doscientos reales.
Una pollina de carga, trescientos reales.
Un pollino pequeño, cien reales.
Doce colmenas, a diez y siete reales una con
otra, doscientos y cuatro reales.
Un husillo de estrujar uvas,
trescientos reales.
Un tonel de cabida de veinte y cuatro
arrobas con ceños de madera, sesenta reales.
Otro tonel de cabida de doce arrobas con
ceños de hierro, cuarenta y ocho reales.
Una tinaja de cabida de doce arrobas, ya
mediada, quince reales.
Una arca grande de pino con
cerradura, sesenta y cinco reales.
Una artesa, quince reales.
Una tarima, diez y seis reales.
Una cantarera, nueve reales.
Una mesa pequeña, seis reales.
Seis sillas mediadas, a tres reales cada una,
diez y ocho reales.
Una cuartilla herrada, quince reales.
Un medio celemín, dos reales.
Un cuartillo, un real y medio.
Un medio cuartillo, un real.
Una cama de pino, doce reales.
Unas jamuguillas, cuatro reales.
Unas devanaderas, dos reales.
Un sartén grande, veinte y cinco reales.
Otra sartén más pequeña, diez reales.
Una azada, veinte reales.
Un mancaje grande, siete reales.
Otro mancaje pequeño, dos reales.
Un hocino, cinco reales.
Un arado con vilortas y reja, diez y seis reales.
Dos ubios de burras, diez reales.
Dos candiles, tres reales.
Unas tenazas, dos reales.
De una sierra pequeña, una azuela, un cepillo, un
escoplo y otras herramentillas, cuarenta reales.
Una cuchara de hierro, un real.
Dos orones, ocho reales.
Cosecha Tres fanegas de trigo.
Ocho fanegas de centeno.
Seis fanegas de cebada.
Tres cuartillas de garbanzos.
Tres libras y media de seda.
Cinco arrobas de lino.
Deudas Doscientos y cincuenta reales de
contribuciones reales.
De entierro, ciento y sesenta reales.
Del hábito, cuarenta y cuatro reales.
De botica, quince reales.
De veinte misas, cuarenta reales.
Tres fanegas de trigo a el pósito.
A Diego Martínez Cuevas, trescientos y
cuarenta reales.
A don Juan de Roa, noventa y cuatro reales.
A don José Gil, cuarenta y siete reales.
De bulas, diez reales.
De carne, veinte reales.
Nos quedaron por fin y muerte de mi esposa
seis hijos, que fueron: Francisco, Diego, Juan,
Antonio, María y Cayetana.
Y en esta forma rematé esta relación
bajo el juramento que llevo hecho en toda verdad; y la
firmé en dicha villa de la Abrucena a veinte y cinco
días de el mes de octubre de mil setecientos
ochenta y cuatro años.
Roque Alcalde