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Retrato de la Loçana andaluza. Edición digital

AutorFrancisco Delicado (1485-1535)
Lugar de publicaciónVenecia
Año de publicaciónca. 1530
Ubicación del originalBiblioteca Nacional de Austria
Extensión108 páginas

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índice   Mamotreto XXXIX < Section Mamotreto XL > Parte tercera

Mamotreto XL. Cómo, yendo su camino, encuentra con tres mugeres y después con dos ombres que la conoçen de luengo tienpo

loçana: ¿Para qué es tanto ataparse? Que ya veo que no pudo el vaño hazer más que primero auía, saluo lauar lo linpio y ençender color donde no fue menester arebol. griega: ¡Hi, hi, hi! Vuestra cassa buscamos y si no os encontráuamos, perdíamos tienpo, que hymos a çená a vna viña y si no passamos por vuestra mano, no valemos nada, porque tenemos de ser miradas, y van otras dos venecianas, y es menester que vos, señora Loçana, pongáys en nosotras todo vuestro saber, y pagaos. Ansí mismo vaya vuestro criado con nosotras, y verná cargado de todo quanto en el vanquete se diere, y auisaldo que se sepa ayudar, porque quando venga trayga qué roçar. loçana: Señoras mías, en fuerte tienpo me tomáys, que en toda mi casa no ay quatrín ni marauedí ni cosa aparejada para seruiros, mas por vuestro amor, y por començar a auiar la gente a casa, yo yré y buscaré las cosas neçesarias para de presto seruiros. Mi criado yrá, más por hazeros plazer que por lo que puede traer; y vosotras mirame bien por él, y no querría que hiziesse quistión con ninguno, porque tiene la mano pessada, y el remedio es que, quando se ençiende como berraco, quien se halla allí más presto le ponga la mano en el çerro, y luego amansa y torna como vn manso. Veyslo, viene anadeando. ¿Qué cossa?, ¿qué cossa? ¿En qué están las alcaualas? Como se ve vestivo, que pareçe dominguillo de higueral, no estima el resto. Bolueos, andá derecho, ¡ansí relunbre la luna en el rollo como este mi nouio! Andá a casa, y tenémela linpia, y guardá no ronpáys vos essa librea, colgalda. Señoras, yd a mi casa, que allí moro junto al río, passada la vía Assinaria, más abaxo. Yo voy aquí a vna espeçiería por çiertas cosas para vuestro seruiçio, avnque sepa dexar vna prenda. griega: Señora Loçana, tomá, no dexéys prenda, que después contaremos. Caminá. loçana: ¡Ay, pecadora de ! ¿Quién son estos? Aquí me ternán dos horas, ya los conozco. ¡Oxalá me muriera quando ellos me conoçieron! ¡Beata la muerte quando viene después de bien biuir! Andar, sienpre dezir que en las aduersidades se conoçen las personas fuertes. ¿Qué tengo de hazer? Haré cara, y mostraré que tengo ánimo para saberme valer en el tienpo aduerso. giraldo: Señora Loçana, ¿cómo está vuestra merçed? No menos poderosa ni hermosa os conoçí sienpre, y, si entonçes mejor, agora os suplicamos nos tengáis por hermanos, y muy aparejados para vuestro seruiçio. loçana: Señores, ¿quándo dexé yo de ser presta para seruir essas caras honrradas? Que agora y en todo tienpo tuvieron mereçimiento para ser de muy honrrados, y no solamente agora que estoy en mi libertad, mas siendo sujeta no me faltaua ynclinaçión para serles muy afiçionada. Bien que yo y mi cassa seamos pobres, al menos aparejada sienpre para lo que sus merçedes me quisieren mandar. giraldo: Señora, seruir. loçana: Señores, beso las manos de vuestras merçedes mill uezes, y suplícoles que se siruan de mi pobreza, pues saben que soy toda suya. ¡Por vida del rei, que no me la vayan a penar al otro mundo los puercos! Que les é hecho mill honrras quando estáuamos en Damiata y en Túnez de Beruería, y agora con palabras prestadas me an pagado. ¡Dios les el mal año! Quisiera yo, ¡pesse al diablo!, que metieran la mano a la bolsa por qualque dozena de ducados, como hazía yo en aquel tienpo, y si no los tenía se los hazía dar a mi señor Diomedes, y a sus criados los hazía vestir, y agora a mala pena me conoçen, porque senbré en Porcuna. Bien me dezía Diomedes: Guárdate, que estos a quien hazes bien te an de hazer mal. ¡Mirá qué canes reñe gados, villanos secretos, capotes de terçiopelo! Por estos tales se deuía dezir: Si te ui, no me acuerdo. Quien sirue a munchos no sirue a ninguno.

Leyenda:

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